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La alimentación es con aceitunas

Un jamón de oliva

Para cualquier celebración, qué mejor que un jamón ibérico de "aceituna": ésta es la singular propuesta con la que un empresario del pequeño núcleo rural de Brácana, en la localidad granadina de Íllora, ha sorprendido a clientes y comensales.

Y es que los jamones y embutidos de Francisco Jiménez no son unos ibéricos cualquiera, son de producción propia; Francisco y su familia se encargan de la cría, alimentación de los cerdos y de la fabricación artesanal de jamones, paletas y embutidos. A diferencia del ibérico de Aracena o el Guijuelo de Salamanca, los de Brácana se alimentan de aceitunas en lugar de bellotas, con lo que el aporte de ácido oleico resulta exquisito para el paladar del consumidor, sostienen quienes lo han degustado. En este pequeño pueblo de poco más de 500 vecinos, Francisco cuida a sus más de 2.000 porcinos que merodean tranquilos y en total libertad entre olivos y demás vegetación de la sierra. Jiménez asegura que "la tranquilidad y el bienestar" de sus animales es lo principal y eso se "aprecia" en el sabor de sus jugosas carnes.  La preocupación la familia por el medioambiente les ha llevado a sacar el máximo rendimiento a sus instalaciones de la fábrica, con una arquitectura que se asemeja a un bonito cortijo andaluz, placas solares, recogida de aguas pluviales para el riego del olivar donde pastan su cerdos y claraboyas para iluminar las dependencias. El resto, una materia prima de calidad y el buen hacer en la fabricación de sus lomos y embutidos lo aportan las manos y experiencia de la familia. Casi toda la producción, unas 7.000 piezas,  se vende en Andalucía, Barcelona, Madrid, Bilbao y Palma de Mallorca y la familia confía en que la unión de estos dos productos tan nacionales como el jamón y la aceituna sirvan para dar a conocer a la empresa en el extranjero.

unicaja