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Experiencia única

Arte, música y naturaleza para despedir al sol en la costa gaditana

Se convierte en una bola roja incandescente y se hunde lentamente en el mar. Y en la costa de Cádiz, la gente acude a la playa, al campo, a los chiringuitos, al mar y hasta se concentra en una fortaleza para celebrarlo. Miran al mar como el que despide a barco. Otros aprovechan para hacer yoga.

En la capital, en el castillo de Santa Catalina, construido tras el asalto anglo-holandés de 1596 y modelo originario de muchos otros del continente americano, todos los miércoles desde julio hasta agosto, en concreto los días 18 y 25 de julio y 1,8, 15 y 22 de agosto, el sol de despide al compás del flamenco, de la poesía, de la danza. Cada día tienen su afán y cada puesta de sol también.
La fortaleza se adentra en el mar, el sol también y los gaditanos aguardan con música de fondo a que el sol se esconda. Al final todos aplauden al sol como si esta vez lo hubiera hecho mejor que nunca y se van paseando por la playa de La Caleta y el barrio de la Viña. 

Viaje a la puesta de sol            

En Chiclana, un barco sale todas las tardes para ver cómo se pone el sol en torno a la silueta del islote de Sancti Petri, desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre. La Pepa Cádiz sale del puerto, se introduce en el parque natural de la Bahía de Cádiz y se detiene frente al islote dónde la mitología cuenta que Hércules tenía su templo.
Si el héroe separó el continente europeo del africano, no es de extrañar que tuviera su santuario en esta isla que se encuentra a sólo una milla de la costa y a 38 del Estrecho de Gibraltar.
La Pepa Cádiz se para cerca de la isla, y absortos, los viajeros contemplan cómo el sol se desliza sobre la silueta del castillo.
No es una ilusión óptica sino la magia de la naturaleza. Podría ser la humedad comenta Javier Ramírez, armador del barco, para el que sigue siendo un misterio que este sol se ponga rojo y te invite a mirarlo de frente.
Ni la mejor fotografía es capaz de reproducir cómo se esparcen las ondas azules por el Atlántico y el resplandor del sol poniente se transforma en una luz roja y anaranjada, púrpura y rosa también. El fenómeno tiene nombre efecto Rayleigh- pero no la emoción que produce contemplar esta luz crepuscular sobre la lámina de agua. 
El sol cae de izquierda a derecha, suavemente y parece que va rodando, bordeando las ruinas del castillo, flotando en el aire hasta que se hunde. Pero queda la satisfacción de haber asistido a un espectáculo siempre único aunque el sol se levante cada día. 
Javier lo sabe bien, por eso las visitas marítimas se adaptan a los caprichos del sol. La Pepa Cádiz sale todos los sábados de junio a las nueve de la noche y en julio todos los días excepto los martes.
En agosto hay que embarcar a las ocho y media y en septiembre, como anochece antes, a las ocho de la tarde. Eso hasta mitad de mes, época en que la que partirá sólo a las siete y media de la tarde y sólo los sábados.
Este rincón andaluz está colmado de leyendas porque hasta él llegaron personajes de la antigüedad tan relevantes como Aníbal o el emperador romano Julio César. También cuentan que en Sancti Petri se alzaba un santuario fenicio consagrado a Melkart. Los navegantes que llegaron a estas costas hace unos 3.000 años le rendían culto y a pocos kilómetros fundaron Cádiz, la capital de la provincia, la abuela de Occidente. 
El paseo por este parque natural marítimo siempre dura un hora y el precio oscila entre los 12 para los mayores y 6 para los niños de entre 6 y 12 años. Los mayores de 65 tienen un descuento del 20 % y los niños viajan gratis hasta los 5 años incluidos. 
Además, la empresa Albarco ofrece viajes a la puesta de sol de la capital gaditana, ofreciendo viajes en barco alrededor de las murallas de la histórica ciudad, ofreciendo paisajes inolvidables desde el mar, como la Alameda Apodaca y el Parque Genovés, terminando el viaje en la maravillosa puesta de sol de la playa de la Caleta.
La duración del viaje es de 75 minutos. El precio para adultos es de 12 y para niños de 6 a 12 años: 6 . Los niños hasta 5 años viajan gratis (máximo 1 niño gratis por adulto).
Los mayores de 18 años tienen en Albarco un viaje muy especial, la ruta Sea Sunset Chillout, de dos horas de duración. Una experiencia en barco que permite disfrutar del atardecer y puesta de sol desde el mar en un catamarán, rodeando las murallas de la ciudad mientras se disfruta de vistas inolvidables, música y una barra libre de sangría, terminando el recorrido en la considerada por muchos una de las mejores playas urbanas de Europa, la playa de la Victoria. El precio es de 19 .


A la luz de la luna llena

Muy cerca de las playas de Zahara de los Atunes y de los Caños de Meca se encuentra Montenmedio Arte Contemporáneo (NMAC), un parque de esculturas al aire libre donde las noches de luna llena, la Fundación NMAC propone pasear por el bosque, empezando por la contemplación del atardecer en la obra de James Turrell. Y a continuación, linterna en mano, ver las obras en el campo desde una nueva e inesperada perspectiva.
Los días 3 de julio y 3 y 31 de agosto, un año más, la fundación NMAC pone en marcha las visitas nocturnas a la luz de la luna llena.
Los visitantes serán acompañados a través de una visita guiada a al parque de esculturas, donde podrán acercarse a las obras y verlas desde una nueva e inesperada perspectiva.
Una visita nocturna llena de magia, que permitirá descubrir los secretos más escondidos del bosque. La obra de James Turrell está bajo el nivel de la tierra y a ella se accede por un túnel. Dentro te sorprende una stupa de piedra con una abertura circular por la que se ve el cielo. Una obra que adquiere mayor significado en la puesta de sol, porque se puede percibir el espectro de colores del cielo y la sensación de que este se encuentra al alcance de la mano.
Montenmedio Arte Contemporáneo acoge un parque de esculturas donde artistas internacionales de reconocido prestigio como Marina Abramovic, Sol Lewitt, Olafur Eliasson o Maurizio Cattelan han realizado proyectos específicos para este bosque mediterráneo. La colección está compuesta por unas 30 obras que conviven con pinos piñoneros, acebuches y sabinas. 
Hay senderos en los que predomina el aroma a romero o a tomillo y en cualquier momento se pueden cruzar en el camino una familia de meloncillos en fila india, ciervos o faisanes. 
También habitan en la zona el búho real, los verderones las tórtolas o los herrerillos.La visita dura aproximadamente dos horas y el precio es de 8 euros. 
Para visitar el NMAC es necesario reservar en el número 956 455 134 o en la web www.fundacionnmac.org


Atardeceres salineros 

Hasta que lleguen las primeras lluvias, las salinas viven su máximo esplendor que en los atardeceres adquieren una inesperada gama de colores. Es tiempo de cosecha, de caminar entre montañas de sal y disfrutar de este recorrido al aire libre. Para conocer cómo cae la tarde entre salinas y más que nunca huele a mar, una buena opción es dirigirse a Sanlúcar de Barrameda por la carretera de Bonanza a Monte Algaida. 
Todos los jueves de desde junio hasta septiembre a las siete de la tarde. Compuertas propone una visita de dos horas a las salinas de Proasal. 8 adultos y 6 los niños a partir de 6 años.
Y es que la provincia de Cádiz cuenta con 3.000 horas de sol y 330 días de sol al año y 260 kilómetros de costa para ver cómo se esconde, en sus dos mares, en el Mediterráneo o en el Atlántico. En varios puntos de la costa hay quien se reúne en la arena sin que nadie los haya convocado, oficialmente. Cada vez son más. 

Algunos de los mejores lugares para contemplarlo son el Faro de Punta Camarinal en Zahara de los Atunes, en el Faro de Trafalgar de los Caños de Meca o en las calas de Roche entre Conil y Chiclana de la Frontera. Desde lo alto de los acantilados de las calas y hasta el Faro del puerto pesquero de Conil, se puede disfrutar de unas maravillosas vistas de la puesta de sol. 
En las playas de Tarifa también hay miradores excepcionales y en Cádiz capital la playa de Cortadura. 
Sanlúcar de Barrameda, es otro de los lugares imprescindibles porque el sol se esconde tras el parque nacional de Doñana, separados por la desembocadura del Guadalquivir, el río grande de Andalucía como significa su nombre.
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