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Obra de Mariano Pozo

La exposición fotográfica "New York Inside" en Torremolinos

La Térmica inaugura su programa de actividades para la provincia de Málaga con esta muestra de instantáneas tomadas por Mariano Pozo en la ciudad de Nueva York.

La obra está expuesta en el Centro Cultural Pablo Picasso de Torremolinos del 4 de marzo al 4 de abril, posteriormente, en el mes de agosto, se podrá ver en Marbella. El artista, con más de 34 años de profesión a sus espaldas, se considera un fotógrafo inquieto y por ello no para de experimentar y afrontar nuevos temas y materias en el mundo de la imagen y así nace ‘New York Inside’, su visión más personal e íntima de una ciudad a la que idolatra. El periodista Javier Cuenca ha sido el encargado de realizar la hoja de sala con un artículo dedicado a la exposición que es sin duda una delicia para quienes tienen la suerte de visitar la obra de Mariano Pozo al tiempo de leer el texto.

“Van los pasos de Mariano -insistente recopilador- por delante, mientras su ojo aventurero escruta y dobla las esquinas que hacen acopio de urbe procelosa en la Quinta Avenida (o cualquier otro lugar) para darse un verde respiro en Central Park; y ese paisaje y paisanaje marcan ritmo de celeridad con la quintaesencia de un blues que se ha convertido en rap minimalista. Ciudadanía pasajera con abrigo urbanita; carteristas entrajetados, prostitutas en el salón de las sorpresas, taxistas amarillentos de lo inesperado, floristas con parquímetro de temporada, posaderas de bancada con ojo observador y mundo y calle y estrés y el sonido variopinto de la Torre de Babel: Nueva York tintinea mientras el ojo del fotógrafo se aplica al asfalto, al paso y su latido. Porque Mariano es el último ʻrinoceronte blancoʼ que sobrevive capturando las almas que los indios rescataron del más allá; extrayéndolas de un sístole que no quiso convertirse en diástole para convivir en el álbum que el fotógrafo guarda bajo la almohada. Él lo sabe y lo alimenta. Se anima capturando leyendas mientras el gentío, quizás ajeno, se deja robar una milésima de segundo por su cámara que es ya dedo, mano, ojo y pensamiento.
Deambula el captor esquina tras esquina queriendo ser invisible, y Nueva York ya no es Nueva York, es la síntesis de una plaza con rostro entretenido o mohín transigente o un soplo de saxo que se acomoda en la retina. Desde las pesquisas inmediatas pero rutilantes de la actualidad, de su aquí y ahora nervioso que sucumbe en lo informativo, del salto del atleta que acompaña -tras la mano y la muñeca- al balón que va a ser encestado o al palo que golpea una pelota, hay una cota de necesidad que se establece en cada mirada: la de estar sin estar intuyendo que lo instantáneo es un robado perdurable, trabajo que gestiona cierta inmortalidad que le ofrece el objetivo, que ya no es una parte de la cámara sino su propia retina.”

Unicaja portada