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Casi tres horas de espectáculo

Bruce Springsteen enamora en Sevilla con un concierto que pasará a la historia

¿Que podía pasar en Sevilla cuando Nils Lofgren salió en solitario con su acordeón tocando "Sevilla tiene un color especial?, pues lo que pasó durante toda la noche, el auténtico delirio.

Bruce Springsteen se metió al público en el bolsillo desde el minuto cero de concierto y lo hizo a base de buena música y una simpatía y energía contagiosas, tanto que supo tener a los más de 30.000 espectadores que se dieron cita en el Estadio de la Cartuja bailando durante casi tres horas que duró el espectáculo.
Mucho tiempo tardará hasta ser superado lo que ayer se vivió en la capital hispalense, el de New Jersey tocó como si lo hiciera en un bar rodeado de amigos, solo que los amigos ayer superaban los 30.000.
Springsteen derrochó pasión en una tierra en la que eso es parte de la identidad de cada persona, por lo que el resultado fue simplemente espectacular. Parecía que el "Boss" no quería separarse de su público y se pasó gran parte del tiempo en contacto directo con ellos, tocándolos, ofreciéndoles su propia guitarra, cogiendo las pancartas que con cariño habían preparado sus incondicionales, e incluso aceptando un plátano de una de las personas de las primeras filas.
El delirio llegó cuando Springsteen cogió a un pequeño de entre el público y departió un rato con él, aunque el niño no se sabía la letra de la canción que el cantante le proponía sí que fue capaz poco después de ofrecerle alguna de sus "chuches" a lo que Springteen le contestó mientras se lo comía "¡muchas gracias, que bueno!" en perfecto español.
Con un escenario sobrio (no hacía falta más) el toque extraordinario lo ponían las pantallas gigantes laterales y trasera en la que se iban proyectando las imágenes del concierto así como otras de paisajes dependiendo la canción.
El público lo tuvo claro desde el primer momento, cuando el cantante norteamericano dijo "Esta noche lo vamos a romper todo, pero con música, espíritu y mucho ruido. Nosotros ponemos la música, vosotros pondreis el ruido" y nadie le falló.
Bruce mezcló durante todo el concierto sus temas más actuales de "Working on a dream" con los clásicos de toda su vida que el público recibía con gritos de alegría.
El concierto acabó como empezó, con todo el público enloquecido bailando sus acordes, incluso se atrevió con una divertida mezcla del "Twist and shout" de los Beatles y la clásica Bamba.
A sus casi 60 años, Bruce Springteen demostró ayer en Sevilla y lo viene demostrando durante toda su gira que seguirá siendo el jefe durante muchísimo tiempo.
Difícil será alcanzar su categoría.

-"GLORY DAYS".
-BRUCE Y EL NIÑO.

unicaja