Sol Turismo

  • Sol Turismo en Twitter
  • Sol Turismo en Facebook
  • Español

Maestro del Siglo de Oro

Conocer Córdoba de la mano de Luis de Góngora

Luis de Góngora y Argote era hijo del juez del Santo Oficio de Córdoba don Francisco de Argote y de la noble dama Leonor de Góngora. Su desahogada posición económica le permitió adquirir una cuidada educación, que le llevó a estudiar en Granada y Salamanca, dónde se ordenó sacerdote en 1585 y fue canónigo beneficiado de la Catedral cordobesa. Ocupó el cargo de racionero en la catedral y, según parece, no de la forma austera que correspondía a su rango.

Desde 1589 viajó en diversas comisiones de su cabildo por Navarra, y por Andalucía y ambas Castillas (Madrid, Salamanca, Granada, Jaén, Cuenca, Toledo). Compone entonces numerosos sonetos, romances y letrillas satíricas y líricas.
En 1609 regresa a Córdoba y empieza a intensificar la tensión estética y el barroquismo de sus versos. Entre 1610 y 1611 escribe la Oda a la toma de Larache y en 1613 el Polifemo, poema que parafrasea un pasaje mitológico de las Metamorfosis de Ovidio. Ese mismo año divulga en la Corte su más ambicioso poema, las incompletas Soledades.
Su figura se revistió aun de mayor prestigio, hasta el punto de que Felipe III le nombró capellán real en 1617; para desempeñar tal cargo, vivió en la Corte hasta 1626.
Al año siguiente, 1627, perdida la memoria, marchó a Córdoba, donde murió de una apoplejía en medio de una extrema pobreza. Velázquez lo retrató con frente amplia y despejada, y por los pleitos, los documentos y las sátiras de su gran enemigo, Francisco de Quevedo, se sabe que era jovial, sociable, hablador y amante del lujo y de entretenimientos como los naipes y los toros, hasta tal punto que siempre se le reprochó lo poco que dignificaba los hábitos sacerdotales.

Ruta literaria por la Córdoba de Góngora
En 1585, durante un viaje a Granada que se prolongaba más de lo esperado, los amigos cordobeses de Luis de Góngora le escribieron una carta. En ella le preguntaban si se había olvidado de su ciudad natal. Interpelado por los afectos y la nostalgia, el poeta escribió un soneto –“Oh excelso muro, oh torres coronadas / de honor, de majestad, de gallardía…”- que hoy puede leerse en una de las paradas que componen la ruta literaria por una ciudadque tuvo entre sus ilustres lugareños a escritores como el autor de Las soledades o el poeta Ricardo Molina.

  1. unicaja
  2. Ikopter
  3. Mariano Pozo
  4. Facebook
unicaja